El día que dejé de diseñar «para mí» y empecé a diseñar para todos 

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Natalia Elizabeth
| 5 febrero, 2026

¿Alguna vez sentiste que dominabas tu profesión, hasta que la realidad te dio una cachetada de realidad? 

Llevaba años trabajando en Diseño en Comunicación Visual. Creía entender perfectamente qué era el «diseño centrado en el usuario». Después de todo, mis interfaces eran estéticas, modernas y seguían las tendencias. Pero en 2018, durante mi Diplomatura en la UNICEN, una sola tarde cambió mi perspectiva para siempre. 

El desafío: un test de usabilidad con usuarios no videntes. 

Preparamos un protocolo estándar para el sitio web de la universidad: tareas simples como inscribirse a un curso o buscar material. Estábamos confiados. Pero al iniciar la sesión y observar la interacción real a través de lectores de pantalla, el contraste fue abrumador. 

Lo que para mí era un «botón elegante», para el usuario era un silencio absoluto porque faltaba una etiqueta de texto (alt-text). Lo que para mí era una «disposición visual clara», para el lector de pantalla era un caos de saltos incoherentes porque la maquetación no respetaba un orden lógico. 

El cambio de paradigma: De la estética a la ética profesional 

Comprendí que, como diseñadores, somos los arquitectos de las puertas de entrada (o de salida) al mundo digital. Si nuestra arquitectura no es inclusiva, no estamos diseñando, estamos segregando. Hoy, la Accesibilidad Digital ha dejado de ser para mí un «checkbox» técnico o un requisito legal para convertirse en el pilar ético de mi trabajo.

Entendí que el diseño «bonito» es irrelevante si no es funcional para el 100% de las personas. Integrar la accesibilidad desde el primer boceto no es solo una buena práctica; es nuestra responsabilidad profesional asegurar que el acceso a la información y al trabajo sea un derecho efectivo, no un privilegio para pocos. 

Hacia un diseño que no deje a nadie atrás 

Esta visión es la que hoy guía mi enfoque como UX/UI Strategist Designer en entornos complejos como Intranets y Digital Workplaces. En estos espacios, la accesibilidad se traduce directamente en dignidad laboral y productividad. Si la herramienta que una empresa le entrega a su empleado para trabajar no es accesible, lo está limitando en su potencial y en su autonomía.

Tenemos la oportunidad —y el poder— de cambiar esto. La tecnología debe ser el puente, nunca la barrera, y el diseño inclusivo es la única estrategia de negocio que realmente garantiza que no estemos diseñando para un mundo irreal, excluyendo al 15% de la población mundial. 

A menudo escucho que la accesibilidad es «cara», «compleja» o que «puede esperar a la siguiente fase». Pero después de ver la frustración real de un usuario frente a un diseño que lo ignora, me pregunto: ¿Realmente podemos permitirnos el costo ético de seguir creando productos que excluyen? 

Me gustaría que te detengas un segundo y pienses: ¿Cuándo fue la última vez que probaste tu producto pensando en alguien que no interactúa como vos? 


Natalia Elizabeth

Soy Natalia Ormazabal, Senior UX/UI Designer en PowerApps y SharePoint, especializada en UX/UI para Intranets, Digital Workplace y Accesibilidad Digital. Con más de una década de experiencia, impulso el Diseño Estratégico desde las fases tempranas del proyecto para crear soluciones intuitivas, inclusivas y alineadas con la forma real de trabajar de las personas.

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