Tú, la IA o ambos cómo repartir el trabajo

Tú, la IA o ambos: cómo repartir el trabajo

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Àlex Olivé
| 8 octubre, 2026

Tres preguntas que hacerte y tres responsabilidades que siguen siendo tuyas

Antes de trabajar con IA hay que tomar una decisión: qué parte haces tú, qué parte hacéis juntos y qué parte dejas que haga sola. Esa decisión pesa más que la herramienta o el prompt.

Se trata de repartir cada tarea para que cada parte la haga quien mejor la hace. Para eso hace falta saber de IA, pero sobre todo saber de tu trabajo.

Tres preguntas antes de delegar

1. ¿Qué quiero conseguir? Antes de abrir la herramienta conviene tener claro qué sería un buen resultado y qué trabajo hay detrás. Preparar una presentación, por ejemplo, incluye decidir el mensaje, ordenar los datos, redactar y dar formato. Son piezas distintas y no todas se delegan igual.

2. ¿Qué hace bien la IA que uso y dónde falla? Cada herramienta tiene sus límites: a qué información llega, qué tipo de tareas resuelve con soltura y dónde se inventa lo que no sabe. También ayuda distinguir las tres formas de trabajar con ella:

  • Le encargas una tarea concreta y la ejecuta siguiendo tus instrucciones, como resumir un documento o convertir unas notas en un correo.
  • Piensas con ella, como con un compañero al que le contrastas ideas, enfoques o borradores.
  • La dejas actuar por su cuenta en tu nombre. En lugar de decirle qué hacer en cada paso, le das el contexto y las pautas para que trabaje sola. Cuanta más autonomía, más hay que pensar antes qué información maneja.

3. ¿Qué parte hago yo, qué hacemos juntos y qué le dejo? Con las piezas de la tarea delante, la pregunta es cuáles necesitan tu experiencia, tu creatividad o tu criterio. Esas se quedan contigo o se trabajan en colaboración. Ayuda pensar en lo que costaría cometer un error: si lo detectas en una lectura rápida, se puede delegar; si llegaría a un cliente sin que nadie lo viera, mejor que pase por ti.

Lo que sigue siendo tuyo

  • El criterio. Las decisiones que dependen de tu experiencia o del contexto que solo tú conoces. La IA puede ayudarte a prepararlas. Las tomas tú.
  • Qué información compartes. Elegir con qué herramienta trabajas y qué datos le das también es una decisión tuya, con sus implicaciones de privacidad y confidencialidad.
  • Lo que entregas. Si lo que envías sale con un error, responde quien lo envía, aunque lo haya redactado una IA. Por eso hay que revisarlo antes de compartirlo y ser claro sobre qué parte ha hecho la IA con quien necesite saberlo.

Cómo empezar

Elige una tarea pequeña de tu día a día, como el guion de una reunión o el resumen de un informe. Divídela en piezas y pasa cada una por las tres preguntas. El reparto que salga es tu primer plan de delegación.


Àlex Olivé

Soy Consultor Funcional en Raona. Como tal, mi principal tarea es la de traducir la necesidad de negocio a algo que un equipo técnico pueda construir. Mi implicación se inicia en la primera conversación y no termina hasta que la solución está en producción y alguien la usa cada día. Hoy casi todo mi trabajo gira en torno a proyectos de Inteligencia Artificial. Los modelos son cada vez más capaces, así que lo interesante pasa antes y después: decidir qué merece la pena construir, con qué información y para quién.

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