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Gobernanza: el tema incómodo que nadie quiere abordar al inicio

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Román Brambilla
| 23 febrero, 2026

Hay un momento clave en casi todo proyecto de Transformación Digital. Ese momento en el que alguien debería preguntar: “¿Quién va a decidir qué se puede hacer, cómo y bajo qué criterios?

Y casi nunca pasa.

La gobernanza suele aparecer tarde, cuando el problema ya explotó: cuando hay demasiados espacios, información duplicada, decisiones contradictorias y usuarios que dejaron de confiar en las herramientas. Paradójicamente, se habla de gobernanza como algo “a evitar” al inicio, cuando en realidad es lo que permite avanzar sin frenar después.

Parte del problema es conceptual:

La gobernanza se asocia erróneamente con burocracia, controles excesivos o pérdida de autonomía. Pero en la práctica, la ausencia de gobernanza no genera libertad: genera improvisación. Cada equipo decide por su cuenta, cada proyecto crea su propia lógica y la organización termina acumulando soluciones inconexas.

Lo veo seguido en organizaciones que invierten fuerte en transformación: múltiples formas de resolver el mismo problema, criterios que cambian según el área, decisiones que dependen más de personas que de principios compartidos. El resultado no es solo desorden: es desgaste, fricción entre equipos y pérdida de foco estratégico.

Otro error frecuente es pensar la gobernanza como algo estático. Un documento, un comité, un set de reglas “definidas una vez”.

Las organizaciones que logran sostener su transformación hacen lo contrario: construyen gobernanza como una práctica viva, que se revisa, se ajusta y evoluciona con el negocio.

Y hay un punto clave que suele omitirse: la gobernanza no es un tema exclusivo de IT. Decidir cómo se trabaja, cómo se comparte información o cómo se priorizan iniciativas digitales es una decisión organizacional, no técnica. Involucra negocio, operaciones, seguridad, personas y cultura.

La gobernanza es incómoda porque obliga a explicitar decisiones que antes se tomaban de manera informal. Pero justamente ahí está su valor: convertir la improvisación en criterio sostenido en el tiempo.

Postergar esa conversación no ahorra esfuerzo. Solo lo traslada… y lo multiplica.

 


Román Brambilla

Me desempeño como consultor senior con foco en la Transformación Digital de procesos, donde Microsoft 365 actúa como habilitador y no como un fin en sí mismo. Mi trabajo se centra en la gobernanza, la adopción y el acompañamiento organizacional, asegurando que las soluciones tecnológicas estén alineadas con la estrategia, los procesos y las personas.

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